El último espectador y la soledad final del artista

     Un viejo director de compañía en los años cuarenta, en un bar de las orillas, solo. La compañía se ha desperdigado buscando un futuro más próspero. Cada uno de sus actores es un motivo de evocación, un momento de recuerdo, el mapa de un territorio desconocido donde la falta se torna motor del hacer.
 
   Actuación como manera de traer al presente aquello que ya no va a ser, acto de resistencia frente al fracaso, a la soledad final del artista, al que sólo le quedan sus artefactos, pequeños recursos para hacer presente -en una noche de tormenta, contra un mostrador de estaño- un pasado donde el éxito estuvo cerca, al alcance de la mano.
 
    Relato de perdedores, de carentes, una épica mínima y, por lo tanto, conmovedora, El último espectador se presenta ante las miradas del público como un gesto de actuación frente al olvido.
 
    Actúa: Manuel Vicente; Diseño de escenografía: Alejandro Mateo; Diseño de luces: Francisco Varela; Diseño de vestuario: Alejandro Mateo; Diseño gráfico: Juan Francisco Reato; Asistentes de dirección: Nadine Cifre y Grace Ulloa; Fotografía: Selene Scarpiello; Prensa y difusión: Carolina Alfonso.
 
     Con dramaturgia y dirección de Andrés Binetti, esta obra se puede ver en el Teatro Del PuebloAv. Roque Sáenz Peña 943, con entradas a $ 250 y $ 200 (descuentos a jubilados y estudiantes), desde el 17 de febrero, todos los sábados a las 18 horas.
 
2/2018