Nelly Prince, pionera de la TV y artista múltiple por convicción

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    Se fue a los 94 años luego de haber vivido una vida intensa. Además de actriz, cantante, y locutora en aquellos primeros tiempos heroicos de la televisión de los '50, Nelly Prince compartió varias veces shows con su hija Cristina y con colegas como Rita Cortese, especialmente en los últimos años, antes que llegara la pandemia, durante la cual siguió activa y participó de Leer en casa, un proyecto en el que artistas argentinos compartían lecturas virtuales a través de Instagram y que fue una iniciativa del director Juan Parodi y el periodista y poeta Maxi Legnani.

      Allí, su hija puso voz a un texto y, sobre el final, apareció Prince. “Leer en casa, qué importante en estos momentos”, había dicho en aquél entonces, cuando la Argentina transitaba una cuarentena estricta.

      Compartimos una nota que le hicimos en 2017 para Diario Popular, junto al fotógrafo Walter Papasodaro, que nos dejó hace pocos días, y donde cuenta buena parte de su historia de vida y su actividad en el arte ,la cultura y los medios  audiovisuales:

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   Auténtica pionera de los primeros y heroicos años de la televisión argentina, Nelly Prince siempre se sintió atraída por el arte y, tal vez por eso, alternó las luces de la pantalla chica con una intensa actividad como actriz y cantante.

    Cuando todo era nada, era nada el principio de la televisión. Corría 1951 y recién empezaban las primeras, tímidas y precarias transmisiones en una pantalla chica que sólo era disfrutada por muy pocos elegidos, y en los hogares todavía reinaba la radio.

       Un año después, los primeros intentos de profesionalizar este nuevo medio de comunicación que se convertiría luego en el más consumido y también criticado contaron con la inclusión de nuevas figuras que contriburían a darle mayor calidad y aire fresco, como una joven y atractiva actriz y cantante llamada Nelly Prince.

      Nacida en Caballito, Nélida Couto (su nombre real) era hija de un bioquímico que tocaba el piano y algo de bandoneón. Su madre, andaluza,“cantaba como los dioses” asegura. Y entre sus hermanos, Roberto también hacía música y era técnico de radio y televisión, y su hermana mayor era concertista de piano.  Todo un marco en el cual era difícil sustraerse a los encantos del arte.

     Criada, como ella afirma “entre laboratorios y medicamentos,” reconoce que le hubiera gustado ser médica, pero la veta artística pudo más. Cuenta que “solía plantarme frente al espejo, me ponía un mantón o un mantel, y me ponía a cantar música española”. Y recuerda que apenas tenía 6 años cuando en un descuido de su mamá, que tenía una boutique frente a radio Belgrano, se animó a ir a la emisora, y pidió hablar con la creadora de un programa entonces en boga, que estaba destinado al público infantil: “La pandilla Marylin”.

     Con la sinceridad típica de los chicos, le dijo que quería ser artista. “Ella me dio algo para leer, me vio condiciones, y quedé en el elenco durante un buen tiempo”. Y agrega que “como mi papá siempre me aconsejaba que estudiara y adquiriera cultura para todo lo que quería hacer, le hice caso”.

      Así fue que ya a los 8 años empezó a participar en radioteatros, y apenas entrada en la adolescencia, fue integrante del elenco de “Los Pérez García”, una famosa y típica comedia familiar por aquellos años, junto a, entre otros grandes, un muy joven Juan Carlos Altavista.

     Estudiante de canto con Fanny Day y danza con María Ruanova, y egresada del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, Nelly también incursionó en el teatro, y aprendió el oficio junto a una grande como Milagros De la Vega. Mucho más adelante, también sería alumna de Augusto Fernandez.

     Mientras todavía cursaba el colegio, Nelly participó en un radioteatro llamado “Ronda Policial”, donde se recreaban casos policiales famosos, y años más tarde la autora Nené Cascallar escribió para ella un personaje en “La Chica de al lado”, un ciclo que le dio más notoriedad, y que fue el pasaporte para su llegada a la TV. PrinceN

    Nelly también fue convocada para la pantalla grande. Desde su debut en “El cantor de Buenos Aires” en 1940, hasta “Un Buda”(2005), participó con distintos roles en una quincena de películas.

      Ella insiste en que “yo siempre amé mi profesión, y me animé a casi todo”, y relata con entusiasmo todas las actividades y proyectos que tiene pendientes. Además, desde hace tres décadas, es parte de un importante emprendimiento en la sala-teatro El Excéntrico, en Palermo, donde se realizan obras y se dictan talleres artísticos.

    No está sola en esto. Sus genes artísticos fueron heredados por su hija, la gran actriz Cristina Banegas, (su única hija, junto a su primer marido Oscar) por su nieta Valentina Fernández de Rosa, y hasta por su bisnieta, la joven Sofía, de quien dice “es una excelente actriz”.

 Su relación con Evita

     Cuando Nelly tenía 14 años, participó en una radionovela en radio Belgrano cuya principal intérprete era la por entonces ascendente actriz Eva Duarte. Cuenta que “Eva quería mucho a mi hermano Roberto, que era técnico de sonido en la radio. Una tarde, me llama el director, Samuel Yankelevich - con quien años después nos hicimos muy amigos- y me dice que por un tema de costos me tenían que bajar el sueldo y me dejaban pero con menos trabajo”.

     Nelly, que contaba con ese dinero para ayudar a su familia, bajo al estudio y se sentó en un rincón, mientras se le caían las lágrimas. “Eva, que hacía de mi mamá en la obra, se acerca y me pregunta qué me pasaba. Le dije que nada. Me insisitió tres veces, la última ya imperativa”.

     Recuerda que “cuando le conté no lo dudó un momento. Me tomó del brazo, subió a la dirección conmigo, y le dijo a Samuel que me volviera a poner inmediatamente en el elenco. Allí demostró el carácter que tenía. Un par de años más tarde, ya como esposa de Perón, le dijo a mi hermano que fuera a verla, pero preferí no mezclar arte y política”.

 Precursora en la televisión

     Durante más de una década, Nelly Prince transitó los estudios del viejo canal 7, y allí compartió la conducción de varios programas con recordados colegas, como el Negro Guillermo Brizuela Méndez, Nelly Trenti (hoy locutora del ciclo de Mirtha Legrand), Cacho Fontana y Pinky, entre muchos otros.

    Recuerda con mucha gracia “los avisos que teníamos que hacer, antes se emitía todo en vivo, y esto daba lugar a errores, risas y confusiones que tratábamos de superar con la mayor altura” y señala que “eran varias horas haciendo anuncios, llegué a hacer más de 90 en un día, y teníamos que cambiar el vestuario muy a menudo, eso nos dio una gran gimnasia”.

     Por aquellos años, Nelly encaró cosas muy variadas, desde grabar con Brizuela (“un gran amigo, se murió de pena por falta de trabajo”) música para chicos en discos Calesita hasta conducir el ciclo “Una ventana al mundo”. También trabajó años más tarde con los hermanos Sofovich en “Domingos de mi ciudad”, junto a un gran compañero como Jorge Luz, y junto a Angel Magaña un ciclo en canales de Montevideo.

     Pero además, Nelly, que además tuvo el gusto de recibir un premio Martín Fierro como animadora, pudo realizar varios viajes por el mundo junto a su segundo marido, Luis, ya fallecido, e incluso cantó tangos en Tokio y en la ciudad india de Agra. En teatro participó en el ciclo “Por la Identidad” y en “El Jardín de los Cerezos” en el San Martín, además de formar parte de “Póstumos”, la obra de José María Muscari.

 

Pablo Tucoulat Quirós

(Fotos: Walter Papasodaro. Diario Popular. Tributo a su memoria)

5/2021

    

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